Tan profundo como una hoja en blanco


Las odiosas comparaciones: Citando a “Shaun of the Dead” I

Posted in Las Odiosas Comparaciones por kekoelfreak en agosto 10, 2006


Como pocas películas, Shaun of the Dead supo reinterpetar dos géneros tan manidos en Hollywood como poco interpretados en la esquiva Albión: la comedia romántica y los zombies, en una alquimia perfecta que cautiva, entretiene, te hace reír y amar a esa galería de personajes que enfrentan sus aprietos con flemática tranquilidad inglesa. A pesar de ser una divertidísima comedia, tiene el mérito de tomarse muy en serio a los no-muertos, una masa feroz que asesina y destruye todo a su paso, que atemoriza y aterra, que percibes como una amenaza y algo de lo quedebes huir. Es aqui donde recae la genialidad tanto el el guión como en la direccion: esa tranquilidad cómica con la que enfrentan nuestros protagonistas el horror que viven, y no el horror de ver a unos protagonistas gimoteando por culpa de unos monstruos cómicos.

Así que este humilde pero entrañable film, nacido de las mentes maestras de Simon Pegg y Edgar Wright, es el referente para cualquier película que, en este siglo, intente acercarse al mundo de los “retornados”, como es el caso de “Dead and Breakfast” y “Boy eat Girl”, sobre las que se ha dicho que son la respuesta americana y la versión teen movie de Shaun of the Dead, respectivamente.

Ambas realizan juegos de palabras en sus títulos, ambas colocan elementos espiritistas en el orígen de la plaga, y ambas satisfacen el paladar de los gorehounds sedientos de sangres y tripas, pero hasta ahí llegan las semejanzas.



En la norteamericana Dead and Breakfast nos encontramos con un grupo de jóvenes que, camino a un matrimonio, decide hospedarse en un hostal ubicado en medio del campo. Durante la noche descubren el violentado cadáver del cocinero y al dueño del local muerto por un infarto. Como sospechosos y testigos del crimen deben quedarse en el pueblo, y sin tener las cosas muy claras, hacer frente a un espíritu que posee y zombifica a cualquier persona cuyos restos (desde pelo a gotas de sangre) vallan a parar a una cajita de estilo oriental.

La masacre queda servida en una localidad poblada por campesinos rednecks, de esos que bailan “en línea”, cazan desde venados hasta castores y usan como uniforme las eternas leñadoras a cuadros. Tipos mal educados y groseros, que no dudarán primero en burlarse de los afuerinos y luego zampárselos como plato principal.

La película te engancha desde el primer momento con un tono de comedia bien escenificado en el entorno rural, dejando en claro que no se toma en serie a sí misma como película de sustos. De hecho se promociona a si misma como una mala película de terror, solo que peor.

Sin embargo se da el trabajo de presentarte a una serie de personajes que no son caricaturas ni estereotipos, que te caen bien, con los cuales te puedes sentir identificado en algunos rasgos, y por lo tanto, no deseas que mueran en manos de los zombies-posesos, interpretados por actores cuasi de culto, a los que ya hemos visto en May, Buffy y Jeepers Creepers.

A pesar de algún escollo argumental, responsable de que esta película no esté entre las grandes de zombies, te diviertes de lo lindo a lo largo del metraje, con una película que aporta un origen muy distinto para la plaga, además de las armas más originales para eliminar a los come-sesos: las escopetas “hágalo Ud mismo” más feroces del cine y las estacas-hueso de más asquerosa y difícil elaboración.

En definitiva, la recomiendo a los fans de los zombies en general y a los seguidores de la escuela de Return of the Living Dead en paticular. Carcajadas y tripas aseguradas.

En la segunda parte seré inmisericorde con la inglesa Boy eat Girl, hija bastarda de la sin par Shaun of the Dead.


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Las odiosas comparaciones: Citando a “Shaun of the Dead” I

Posted in Las Odiosas Comparaciones por kekoelfreak en agosto 10, 2006


Como pocas películas, Shaun of the Dead supo reinterpetar dos géneros tan manidos en Hollywood como poco interpretados en la esquiva Albión: la comedia romántica y los zombies, en una alquimia perfecta que cautiva, entretiene, te hace reír y amar a esa galería de personajes que enfrentan sus aprietos con flemática tranquilidad inglesa. A pesar de ser una divertidísima comedia, tiene el mérito de tomarse muy en serio a los no-muertos, una masa feroz que asesina y destruye todo a su paso, que atemoriza y aterra, que percibes como una amenaza y algo de lo quedebes huir. Es aqui donde recae la genialidad tanto el el guión como en la direccion: esa tranquilidad cómica con la que enfrentan nuestros protagonistas el horror que viven, y no el horror de ver a unos protagonistas gimoteando por culpa de unos monstruos cómicos.

Así que este humilde pero entrañable film, nacido de las mentes maestras de Simon Pegg y Edgar Wright, es el referente para cualquier película que, en este siglo, intente acercarse al mundo de los “retornados”, como es el caso de “Dead and Breakfast” y “Boy eat Girl”, sobre las que se ha dicho que son la respuesta americana y la versión teen movie de Shaun of the Dead, respectivamente.

Ambas realizan juegos de palabras en sus títulos, ambas colocan elementos espiritistas en el orígen de la plaga, y ambas satisfacen el paladar de los gorehounds sedientos de sangres y tripas, pero hasta ahí llegan las semejanzas.



En la norteamericana Dead and Breakfast nos encontramos con un grupo de jóvenes que, camino a un matrimonio, decide hospedarse en un hostal ubicado en medio del campo. Durante la noche descubren el violentado cadáver del cocinero y al dueño del local muerto por un infarto. Como sospechosos y testigos del crimen deben quedarse en el pueblo, y sin tener las cosas muy claras, hacer frente a un espíritu que posee y zombifica a cualquier persona cuyos restos (desde pelo a gotas de sangre) vallan a parar a una cajita de estilo oriental.

La masacre queda servida en una localidad poblada por campesinos rednecks, de esos que bailan “en línea”, cazan desde venados hasta castores y usan como uniforme las eternas leñadoras a cuadros. Tipos mal educados y groseros, que no dudarán primero en burlarse de los afuerinos y luego zampárselos como plato principal.

La película te engancha desde el primer momento con un tono de comedia bien escenificado en el entorno rural, dejando en claro que no se toma en serie a sí misma como película de sustos. De hecho se promociona a si misma como una mala película de terror, solo que peor.

Sin embargo se da el trabajo de presentarte a una serie de personajes que no son caricaturas ni estereotipos, que te caen bien, con los cuales te puedes sentir identificado en algunos rasgos, y por lo tanto, no deseas que mueran en manos de los zombies-posesos, interpretados por actores cuasi de culto, a los que ya hemos visto en May, Buffy y Jeepers Creepers.

A pesar de algún escollo argumental, responsable de que esta película no esté entre las grandes de zombies, te diviertes de lo lindo a lo largo del metraje, con una película que aporta un origen muy distinto para la plaga, además de las armas más originales para eliminar a los come-sesos: las escopetas “hágalo Ud mismo” más feroces del cine y las estacas-hueso de más asquerosa y difícil elaboración.

En definitiva, la recomiendo a los fans de los zombies en general y a los seguidores de la escuela de Return of the Living Dead en paticular. Carcajadas y tripas aseguradas.

En la segunda parte seré inmisericorde con la inglesa Boy eat Girl, hija bastarda de la sin par Shaun of the Dead.


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