Tan profundo como una hoja en blanco


Irrealidad Nacional: Actores secundaros al fin son protagonistas

Posted in Estimaciones Subjetivas por kekoelfreak en mayo 31, 2006

Como pocas veces tengo autenticas razones por las que sentirme orgulloso de ser chileno.A lo largo de todo el país, un grandísimo grupo de menores de 18 años nos ha enseñado el valor de la organización, las manifestaciones no violentas y la lucha por el bien común.Han entendido lo que es ser ciudadano, que es muchisimo más que limitarse a un irresponsable acto simbólico de desición para unas elecciones cada cierto tiempo, sino que, entre otras cosas, hacerse responsable de las problematicas sociales, informarse en profundidad sobre ellas, emitir opinines críticas y destructivas (¿por qué no?, ¿o acaso la actual constitucion que rige al país desde el 80´ fue “constructiva” respecto a la del 25′?), problematizar realidades sociales y finalmente proponer soluciones desde las bases, y no desde ese maldito rol de experto de oficina, que no se mueve de su escritorio, que caracteriza tanto las políticas públicas del país .Tal vez comenzaron con propuestas “balsas” para algunos (pase escolar unico nacional gratuito y PSU gratuita), pero esto evolucionó prontamente a los temas de fondo que aquejan a nuestra educación, reclamo en contra de la implementación de la Jornada Escolar Completa y revisión a la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE).No se han dejado imprgnar por mesquinos intereses partidistas.Han movido aun país entero a traves de las tomas de los establecimientosHan modificado la agenda del gobierno, que los menospreció en un comienzo y ahora ha debido modificar notablemente su dicurso respecto a las medidas que han tomado.Han definido a sus representantes como voceros y no como onarcas inamobibles, autenticos representantes de los intereses de todos os estudiantes, responsables de dar cuentas de su accionar y obligados a renunciar a su puesto si no cumplen (ya quisiera ver tiritando a esos diputaduchos y senadores flojos que con suerte van a sus dos sesiones semanales al congreso que les queda tan lejos, si sus electores le s exigieran que cumplieran con defender sus intereses)Han colocado en primera plana y en horario prime sus acciones, desplazando incluso las patéticas noticias de nuestro deporte nacional y las inútiles notas de farándula, sensibilizando a grandes y a chicos, genrando simpatías y pleando a nuevos actores a sus intereses.Respiro tranquilo porque lo que no hizo mi generación del no estoy ni ahí, porque estabamos más preocupados de depriminos junto a los desgarradores gritos de Cobain y compañía.(a proposito, hay toda una generación que se deja vejar por las autoridades, y tienen una actitud totalmente pasiva. En una sede de una universidad privada en Viña del Mar, NO TIENEN HORARIO PARA ALMORZAR, y los estudiantes de dicha sede no han echo NADA por cambiar esa situacion. Eso es una psicopatologia social tan grave como que todos esos chicos fueran drogadictos, solo que a las autoridades de esa univesidad les conviene su anomia, y de pasada se estan haciendo ricos a costa de estos zombies)
Envidio a estos protagonistas de un momento único en la historia nacional.Mi apoyo hasta el final a todos ellos.Resistan, no transen y sigan entusiasmandoa más padres, a sus profesores y a más compañeros, que esta lucha no es solo por Ud., sino que tambien por las generaciones que vienen, que merecen una sociedad más justa y una educación más equitativa.

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Estimaciones Subjetivas: El alto precio de las utopias sociales: Fight Club v/s The Village,

Posted in Estimaciones Subjetivas por kekoelfreak en mayo 27, 2006


Nuestro protagonista está hastiado del consumo.
Puede adquirir bienes carísimos, comprar por catálogo, (ya ni siquiera tiene que relacionarse con los vendedores) engañar a miles de personas sobre la seguridad de la importante compañía de autos que representa (una de las “Mayors”, ¿General Motors acaso?), induciendo a que ellos sigan confiando en la automotriz. Pero se ha vuelto insensible, está desconectado de su humanidad, de sus emociones, ni siquiera puede llorar. Y desde hace semanas padece de insomnio
Encuentra los grupos de apoyo para enfermos crónicos y logra llorar, usando una falsa identidad en cada sesión, en cada enfermedad. Entonces conoce a Marla y de vuelta al insomnio, porque ella sabe de su vacío.
Y aparece Tyler. Es él mismo, sólo que este aspecto de su personalidad canalizando todo aquello que no se atreve a ser y a hacer, porque en algún momento optó por colocar en primer plano el tener.
Y aparecen los clubes de la pelea desperdigados por todo EEUU, con sus reglas y secretismo, con su viril violencia, sudor y dientes extraídos a golpe de puños.
Pero los clubes nos proponen algo de fondo, difícil de ver frente a tanto torso desnudo y testoterona: esos tipos que se esconden en sótanos no son más que hombres conectados a su lado más salvaje, animal y humano si cabe, donde somos la igualdad se mide en la ferocidad de las peleas por un lado y por la lealtad y aprecio por el socio del club (¿alguien ha visto escenas de mayor aprecio por el otro que las que vemos luego de finalizada la pelea, el abrazo fraternal y de incondicional apoyo de los contendores? ¡¡¡Eso es igualdad!!!).
Las peleas terminan según las reglas, y no hay espacios ara rencores ni revanchismos, al final son todos hermanos, sin importar si al llegar vestían Arman o viejas chaquetas agujereadas por el uso, si llegaron en un deportivo o recorriendo peligrosos callejones, ni el estatus social ni los ingresos anuales tienen relevancia en este club.
¿Y cual es el siguiente paso en esta utopía? Proyecto Caos. Militarizar y despersonalizar al grupo (ida bastante militarizada) y luego hacer llamativos atentados en espacios públicos vinculados a las grandes operaciones económicas.
Último paso que caigan las compañías de tarjetas de crédito, las que nos dicen cuanto somos por cuanto consumimos, las que nos esclavizan en cómodas cuotas mensuales por años y años, solo para privilegiar el tener por sobre el ser.
El derrumbar sus edificios y destruir sus bases de datos nos dejarían en un punto cero, a partir del cual podría construirse una historia nueva, sin depender de esos números y códigos esclavizantes, que nos ataban permanentemente al deseo de adquirir y consumir aquello que no tenemos, y que no necesitamos.
El precio de esta utopía parece violento, pero ver derrumbarse esas torres parece justicia poética, por motivos algo distintos a los que cayeron las de gemelas de Nueva York, pero no tan distanciados .

Estas dos películas rehacen pensar en algo:
No somos los ahorros de nuestra cuenta bancaria.
No somos el auto cero kilómetro que pudimos comprar.
No somos ese closet lleno de ropa de marca para cada ocasión y para esas ocasiones que nunca van a ocurrir.
No somos pólizas de seguro, ni muebles de diseño, ni revistas del corazón, ni tv farándula.
¿Qué somos entonces?
El saber que somos es un desafío que requiere de gran esfuerzo, de tiempo, de enfrentar miedos y hacer duros ajustes en vidas acomodadas en los estándares impuestos desde afuera de lo que debemos ser.
Ahora imaginen el salto y el esfuerzo que requiere entonces definir el carácter de un grupo social.
No hay una respuesta esa pregunta, solo un camino donde se debe trabajar arduamente, en forma personal y en comunidad, y así no seguir en ese camino de delegar en otros (que velan sólo por sus intereses) las decisiones que nos harán mas ricos y complejos como sociedad

Estimaciones Subjetivas: El alto precio de las utopias sociales: Fight Club v/s The Village,

Posted in Estimaciones Subjetivas por kekoelfreak en mayo 27, 2006


Nuestro protagonista está hastiado del consumo.
Puede adquirir bienes carísimos, comprar por catálogo, (ya ni siquiera tiene que relacionarse con los vendedores) engañar a miles de personas sobre la seguridad de la importante compañía de autos que representa (una de las “Mayors”, ¿General Motors acaso?), induciendo a que ellos sigan confiando en la automotriz. Pero se ha vuelto insensible, está desconectado de su humanidad, de sus emociones, ni siquiera puede llorar. Y desde hace semanas padece de insomnio
Encuentra los grupos de apoyo para enfermos crónicos y logra llorar, usando una falsa identidad en cada sesión, en cada enfermedad. Entonces conoce a Marla y de vuelta al insomnio, porque ella sabe de su vacío.
Y aparece Tyler. Es él mismo, sólo que este aspecto de su personalidad canalizando todo aquello que no se atreve a ser y a hacer, porque en algún momento optó por colocar en primer plano el tener.
Y aparecen los clubes de la pelea desperdigados por todo EEUU, con sus reglas y secretismo, con su viril violencia, sudor y dientes extraídos a golpe de puños.
Pero los clubes nos proponen algo de fondo, difícil de ver frente a tanto torso desnudo y testoterona: esos tipos que se esconden en sótanos no son más que hombres conectados a su lado más salvaje, animal y humano si cabe, donde somos la igualdad se mide en la ferocidad de las peleas por un lado y por la lealtad y aprecio por el socio del club (¿alguien ha visto escenas de mayor aprecio por el otro que las que vemos luego de finalizada la pelea, el abrazo fraternal y de incondicional apoyo de los contendores? ¡¡¡Eso es igualdad!!!).
Las peleas terminan según las reglas, y no hay espacios ara rencores ni revanchismos, al final son todos hermanos, sin importar si al llegar vestían Arman o viejas chaquetas agujereadas por el uso, si llegaron en un deportivo o recorriendo peligrosos callejones, ni el estatus social ni los ingresos anuales tienen relevancia en este club.
¿Y cual es el siguiente paso en esta utopía? Proyecto Caos. Militarizar y despersonalizar al grupo (ida bastante militarizada) y luego hacer llamativos atentados en espacios públicos vinculados a las grandes operaciones económicas.
Último paso que caigan las compañías de tarjetas de crédito, las que nos dicen cuanto somos por cuanto consumimos, las que nos esclavizan en cómodas cuotas mensuales por años y años, solo para privilegiar el tener por sobre el ser.
El derrumbar sus edificios y destruir sus bases de datos nos dejarían en un punto cero, a partir del cual podría construirse una historia nueva, sin depender de esos números y códigos esclavizantes, que nos ataban permanentemente al deseo de adquirir y consumir aquello que no tenemos, y que no necesitamos.
El precio de esta utopía parece violento, pero ver derrumbarse esas torres parece justicia poética, por motivos algo distintos a los que cayeron las de gemelas de Nueva York, pero no tan distanciados .

Estas dos películas rehacen pensar en algo:
No somos los ahorros de nuestra cuenta bancaria.
No somos el auto cero kilómetro que pudimos comprar.
No somos ese closet lleno de ropa de marca para cada ocasión y para esas ocasiones que nunca van a ocurrir.
No somos pólizas de seguro, ni muebles de diseño, ni revistas del corazón, ni tv farándula.
¿Qué somos entonces?
El saber que somos es un desafío que requiere de gran esfuerzo, de tiempo, de enfrentar miedos y hacer duros ajustes en vidas acomodadas en los estándares impuestos desde afuera de lo que debemos ser.
Ahora imaginen el salto y el esfuerzo que requiere entonces definir el carácter de un grupo social.
No hay una respuesta esa pregunta, solo un camino donde se debe trabajar arduamente, en forma personal y en comunidad, y así no seguir en ese camino de delegar en otros (que velan sólo por sus intereses) las decisiones que nos harán mas ricos y complejos como sociedad

Así es como me siento, pateando en los conciertos…

Posted in Uncategorized por kekoelfreak en mayo 24, 2006

(Banda sonora mental por ahora a cargo de Ramires! de donde saco el título del post)

Dado que fui el fin de semana al recital de Attaque 77 en valapraiso, me motive a hacer un repaso a mis asistencias a conciertos (que son muy pocos):

Ska-P, Gira de Despedida
7 de Octubre de 2005, Santiago, Pista Atlética Estadio Nacional

Grupo al que llevaba escuchando apenas un año, asi que no hubo mucha emocion de por medio, era más que nada para aganchar a mis amigazos Caleta y Vitoko que estaban alucinados, de echo compre la entrada poco convencido y a ultima hora.

Telonearon correctamente Los Miserables, para dar paso a un show de una hora y media de los españoles, que tocaron todos los temas que esperábamos, casi el mismo repertorio que el disco en vivo mas algun tema antiguo que ni conocía.
La banda brinda un espectáluco muy entretenido y vibrante, entusiasta y enérgico. El público se entusisasma facilemente con sus rtimos y melodias y coreaba los temas a todo pulmon.
El Audio y la ilumimación estaban a la altura, sin ser espectaculares cumplian con su cometido.

Lo negativo era la incomodidad de la aglomeración, que privo a toda la gente pequeña, o sea de menos de 1, 60 mts disfrutar como corresponde del espectáculo.

MxPx, MXPX v/s Rufio
30 de Abril de 2006, Santiago, Teatro Caupolicán

Tuve que escuchar a una buena banda nacional de teloneros (SIA), y a una banda totalmente desconocida para mi, Rufio, que convoco a muchisimo publico adolescente-pendejo, que coreaba y gritaba sus canciones. No me gustaron para nada

La salida de MxPx estuvo llena de emoción. Banda de cabecera desde finales de los 90, fue una de las primeras bandas que escuche cuando di el giro en mis gustos musicales (de adulto-fome Infinita a rockero diverso-disperso), y cuando vinieron en el 2004 fue imposible asistir a ese evento por demandas académicas.

Asi que ahora era la revancha y quede muy satisfecho.
Ver en escena, a escasos metros de mi a Yuri, Tom y Mike, interpetando temas que marcaron épocas muy bien definidas en mi vida, fue lejísimos mucho mas emocionante y significativo que mi anterior experiencia en conciertos.
Partieron con un ovacionado Resposability, donde quedo “la patá” entre le publico enfervorizado. Luego un par de temas del Panic, que aun no escuchaba,a si que quede super colgado pero segui disfrutando de su calidad y energía.
Momentos memorables cuando tocaron el cover de los Clash y el de Bryan Adams, cuando ecordaron su primer disco, y sobre todo las esperadas por mi Chick Magnet (por lo biográfica, jeje), I´m Ok You´re ok y Punk Raw Show, con la que cerraron.

Corié las canciones a grito pelado, salté con cada reblode de los temas, hice mosh en los rifts pertinentes y pedí las canciones que quería.
Una hora y 40 minutos de un show que dificilmente voy a olvidar, por la energía que desplegaron estos muchachos en escena, por la pasión dejada en el escenario, por disfrutar plenamente lo que estaban haciendo y preocuparse de interactuar con el publico, pese a su nulo dominio del español,

Seguro los voy a ver si vuelve. Plata muy bien invertida
un 7 redondo este recital.

Attaque 77, Gira Un año Antihumano
19 de mayo de 2006, Valparaíso, Gimnasio Fortín Pratt

Nada mas llegar me encanto la idea de montar el escenario sobre las gradas del gimnacio, o sea visibilidad para todos gracias a la altura conseguida, seas pequeño o alto, este llena la cancha o no.
El grupo parti a las 9:10, muy puntuales dentro de todo, y nos brindo casi 2 horas de puro punk rock de la mejor calidad
El gran defectode este concierto es que me quede con la sensacion de que los chicos argentinos solo cumplian con su trabajo, no vi la pasion ni derroche de energía sobre el escenario que pude experiemntar en mois recitales anteriores, solo cumplieron pulcramente con su cometido, tocando los temas que todos conocíamos y esperábamos, pero con esa sensación de que faltaba garra y corazón en lo que hacian.
En terminos generlaes el show fue muy bueno, pero la gente no engancho con ellos como esperaba. Solo en el tercer o cuarto tema noté el entusiasmo del público
Buen espectáculo, ¿publico fome o banda cansada?
no lo se, al menos ya quede tranqilo con ir a verlos

Ahora esperar pacientemente que se asomen por estos lares POD, System of a Down, Weezer, Foo Fighters, Darkness o THe Hives, las otras bandas por las que pagaría unas buenas lukar por ir a verlas

Estimaciones Subjetivas: El alto precio de las utopía sociales: The Village y Fight Club (1ª Parte)

Posted in Estimaciones Subjetivas por kekoelfreak en mayo 15, 2006

Parece extraño comparar estas dos películas, de dos realizadores que en el marco de la gran industria han sabido colocar un sello inconfundible a los proyectos en que se involucran, y que en el caso de estos dos filmes cuentan una notable historia sobre un mismo tema del que solo podemos dar cuenta con segundas y terceras lecturas.
A Night Shyamalan le gusta jugar al aprendiz de Hitchcock, y su apuesta es engañarnos sobriamente, como solía hacerlo el regordete maestro del suspenso. Quiere llenar nuestras cabezas de aquello que no vemos, pero creemos ver, como lo haría un buen mago de Vodevil. Nos emboba con sus historias de fantasmas, héroes, extraterrestres y monstruos, pero al final quiere decirnos otra cosa: al parecer hemos perdido nuestra humanidad, nuestra capacidad gregaria, asociativa, cooperativa y amatoria.
Los rasgos distintivos de nuestra raza se encuentran diluídos en una espiral de individualismo de la que al parecer no acaba, quedando solo un último refugio evolutivo: el miedo más primigenio, el miedo a lo desconocido, entendido tal vez como el encontrarnos a nosotros mismos, el atrevernos a construir identidad y lograr definirnos como individuos en sociedad.
Para evitar este miedo nos metemos hasta el cuello de la más letal de las patologías sociales que se nos ha ocurrido inventar, el jodido individualismo a ultranza, entonces creemos vivir en sociedades, pero solo tenemos compañeros de consumo. Así lo vive el alienado psicólogo incomunicado de su esposa en “Sixth Sense”, el apático guardia de seguridad de “Unbreakable” y el pastor presbiteriano que pierde la fe en “Signs”.
La comunidad de colonos en “The Village” al parecer se dio cuenta de esto e intento darle una solución, resignificar el uso del miedo como aglutinador social, y de esta manera alejarnos de ese gran mal, que genera violencia y envidia, el amor al dinero.

OJO; DE AQUI ENADELANTE LLENO DE SPOLIES SOBREA LA ALDEA. ES UN ANÁLISIS, ASI QUE ENTRO EN DETALLE. SI NO LA VISTE Y QUIERES CONSERVAR EL FACTOR SORPRESA (QUE NO ES TAN RELEVANTE EN ESTE FILM) SIGUE ADELANTE, POR FAVOR.

Víctimas de muertes violentas, los parientes cercanos de los primeros colonos perdieron sus vidas en las grandes urbes. Se encuentran en grupos de apoyo. Conocen sus dolores. Se dan cuenta de que los mató no fue un joven delincuente que buscaba solo unos cochinos pesos, lo que los mató fue el deseo de consumir algo que no podían tener. Entonces el dinero nos mata, nos aleja del otro, nos deconstruye como comunidad solo para permitir que existan los lazos que perpetúen a la cadena productiva: el médico sana para cobrar el cheque, el profesor enseña para echar comida al buche, el modisto viste para llenar la billetera de papeles llenos de contenido… ¿simbólico?…
Ok, entonces… ¿que hacemos?. Construir una sociedad desde cero, una comunidad donde podamos vivir con lo mínimo, donde autogeneremos comida y vestido, donde podamos cuidar uno del otro, donde nos enseñemos y cuidemos solo porque somos pares iguales, que merecemos el mismo respeto y dignidad.
¿El precio? Vivir aislados, no conocer esa realidad de afuera de los bosques que rodean a la aldea, donde las actividades que nos hacían humanos se han automatizado y convertido solo en bienes de consumo.
No podemos permitir que nuestros hijos conozcan esa terrible y macabra realidad.
Entonces los asustamos. Inventamos mitos sobre monstruos que nos devorarán si cruzamos los límites, diseñamos leyendas y rituales que mantengan a nuestra gente a raya. Es el precio a pagar por nuestra utopía, una sociedad sana que se centra en el desarrollo de los individuos y no en el acumulamiento de riquezas.
¿Es justo este precio a pagar?, ¿es valido decidir por todos aquellos que no tuvieron la opción de conocer esa otra realidad, si les estamos asegurando en vivr en una sociedad privada de vicios?, ¿es aprobable usar el miedo como instrumento de control de sus conductas, y como andamiaje para construir identidades y prácticas sociales?
Preguntas que pueden ser trasladadas a nuestra sociedad, a nuestra contingencia, a nuestro presente.
Seguro hay monstruos aterrandonos para no salir de ciertos límites.
Seguro que hay gente que maneja cierta información y deciden no difundirla para nuestra tranquilidad
Seguro que detras de todo eso hay buenas intenciones, y tal vez demasiadas veces no existe altruismo en esas acciones, sino ambición y codicia, deseo de control y poder.

No quiero llegar a conclusiones para dejar abiertos los caminos de reflexión
Asi que ahora esperar la segunda parte y ver como se relaciona todo esto con Fight Club

Estimaciones Subjetivas: El alto precio de las utopía sociales: The Village y Fight Club (1ª Parte)

Posted in Estimaciones Subjetivas por kekoelfreak en mayo 15, 2006

Parece extraño comparar estas dos películas, de dos realizadores que en el marco de la gran industria han sabido colocar un sello inconfundible a los proyectos en que se involucran, y que en el caso de estos dos filmes cuentan una notable historia sobre un mismo tema del que solo podemos dar cuenta con segundas y terceras lecturas.
A Night Shyamalan le gusta jugar al aprendiz de Hitchcock, y su apuesta es engañarnos sobriamente, como solía hacerlo el regordete maestro del suspenso. Quiere llenar nuestras cabezas de aquello que no vemos, pero creemos ver, como lo haría un buen mago de Vodevil. Nos emboba con sus historias de fantasmas, héroes, extraterrestres y monstruos, pero al final quiere decirnos otra cosa: al parecer hemos perdido nuestra humanidad, nuestra capacidad gregaria, asociativa, cooperativa y amatoria.
Los rasgos distintivos de nuestra raza se encuentran diluídos en una espiral de individualismo de la que al parecer no acaba, quedando solo un último refugio evolutivo: el miedo más primigenio, el miedo a lo desconocido, entendido tal vez como el encontrarnos a nosotros mismos, el atrevernos a construir identidad y lograr definirnos como individuos en sociedad.
Para evitar este miedo nos metemos hasta el cuello de la más letal de las patologías sociales que se nos ha ocurrido inventar, el jodido individualismo a ultranza, entonces creemos vivir en sociedades, pero solo tenemos compañeros de consumo. Así lo vive el alienado psicólogo incomunicado de su esposa en “Sixth Sense”, el apático guardia de seguridad de “Unbreakable” y el pastor presbiteriano que pierde la fe en “Signs”.
La comunidad de colonos en “The Village” al parecer se dio cuenta de esto e intento darle una solución, resignificar el uso del miedo como aglutinador social, y de esta manera alejarnos de ese gran mal, que genera violencia y envidia, el amor al dinero.

OJO; DE AQUI ENADELANTE LLENO DE SPOLIES SOBREA LA ALDEA. ES UN ANÁLISIS, ASI QUE ENTRO EN DETALLE. SI NO LA VISTE Y QUIERES CONSERVAR EL FACTOR SORPRESA (QUE NO ES TAN RELEVANTE EN ESTE FILM) SIGUE ADELANTE, POR FAVOR.

Víctimas de muertes violentas, los parientes cercanos de los primeros colonos perdieron sus vidas en las grandes urbes. Se encuentran en grupos de apoyo. Conocen sus dolores. Se dan cuenta de que los mató no fue un joven delincuente que buscaba solo unos cochinos pesos, lo que los mató fue el deseo de consumir algo que no podían tener. Entonces el dinero nos mata, nos aleja del otro, nos deconstruye como comunidad solo para permitir que existan los lazos que perpetúen a la cadena productiva: el médico sana para cobrar el cheque, el profesor enseña para echar comida al buche, el modisto viste para llenar la billetera de papeles llenos de contenido… ¿simbólico?…
Ok, entonces… ¿que hacemos?. Construir una sociedad desde cero, una comunidad donde podamos vivir con lo mínimo, donde autogeneremos comida y vestido, donde podamos cuidar uno del otro, donde nos enseñemos y cuidemos solo porque somos pares iguales, que merecemos el mismo respeto y dignidad.
¿El precio? Vivir aislados, no conocer esa realidad de afuera de los bosques que rodean a la aldea, donde las actividades que nos hacían humanos se han automatizado y convertido solo en bienes de consumo.
No podemos permitir que nuestros hijos conozcan esa terrible y macabra realidad.
Entonces los asustamos. Inventamos mitos sobre monstruos que nos devorarán si cruzamos los límites, diseñamos leyendas y rituales que mantengan a nuestra gente a raya. Es el precio a pagar por nuestra utopía, una sociedad sana que se centra en el desarrollo de los individuos y no en el acumulamiento de riquezas.
¿Es justo este precio a pagar?, ¿es valido decidir por todos aquellos que no tuvieron la opción de conocer esa otra realidad, si les estamos asegurando en vivr en una sociedad privada de vicios?, ¿es aprobable usar el miedo como instrumento de control de sus conductas, y como andamiaje para construir identidades y prácticas sociales?
Preguntas que pueden ser trasladadas a nuestra sociedad, a nuestra contingencia, a nuestro presente.
Seguro hay monstruos aterrandonos para no salir de ciertos límites.
Seguro que hay gente que maneja cierta información y deciden no difundirla para nuestra tranquilidad
Seguro que detras de todo eso hay buenas intenciones, y tal vez demasiadas veces no existe altruismo en esas acciones, sino ambición y codicia, deseo de control y poder.

No quiero llegar a conclusiones para dejar abiertos los caminos de reflexión
Asi que ahora esperar la segunda parte y ver como se relaciona todo esto con Fight Club